Por Sauris Ramírez
Hablar de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) es hablar de historia, de oportunidades, de transformación social y de la formación de generaciones de dominicanos que han encontrado en la educación el camino para construir un mejor futuro. Sin embargo, el verdadero alcance de la Primada de América no se limita a las fronteras nacionales. Su prestigio también se refleja en miles de egresados que hoy viven y trabajan en distintos países del mundo.
Hace algún tiempo, mientras conversaba con un académico de otro país en el extranjero, surgió un comentario que despertó en mí un profundo orgullo. Al referirse a varios profesionales dominicanos que había conocido, destacó que todos tenían un elemento en común: eran egresados de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
Lo que más llamó mi atención no fue únicamente el reconocimiento a su preparación profesional, sino la admiración con la que describía su calidad humana, su ética, su responsabilidad y su comportamiento como ciudadanos. En sus palabras, aquellos profesionales representaban lo mejor de la República Dominicana.
Ese testimonio me hizo reflexionar sobre una realidad que muchas veces pasa desapercibida. La UASD posee egresados en prácticamente todos los rincones del planeta. Muchos han desarrollado carreras exitosas en universidades, empresas, organismos internacionales, instituciones públicas y privadas, mientras otros han destacado en el ámbito científico, cultural, educativo, tecnológico y empresarial. Todos, desde sus respectivos espacios, contribuyen con su talento al desarrollo de las sociedades donde residen.
Para numerosos extranjeros, cuando se menciona la educación superior dominicana, la primera referencia es la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Decir «la UASD», «la Primada de América» o «la Autónoma» significa hablar de una institución histórica, formadora de profesionales competentes y comprometidos con los valores humanos.
Paradójicamente, ese enorme prestigio internacional muchas veces no es plenamente reconocido por quienes convivimos diariamente con nuestra universidad. En ocasiones olvidamos valorar el inmenso impacto que ha tenido en la movilidad social de miles de familias dominicanas, permitiendo que personas de origen humilde alcanzaran sus sueños gracias a una educación pública de calidad.
Pero el legado de la UASD va mucho más allá de la formación académica.
Sus egresados proyectan una identidad profundamente dominicana. En muchos países son reconocidos por su capacidad de trabajo, su respeto a las leyes, su espíritu solidario, su sensibilidad social y su disposición para aportar al bienestar colectivo. Son ciudadanos que entienden la importancia de convivir con respeto, de proteger el entorno y de convertirse en agentes positivos dentro de las comunidades donde viven.
Naturalmente, esos valores también distinguen a muchos otros dominicanos. Sin embargo, resulta significativo comprobar cómo, en numerosas ocasiones, los egresados de la UASD son identificados precisamente por ese comportamiento ejemplar que honra tanto a su universidad como a su país.
Historias como la que comparto no constituyen un hecho aislado. Son experiencias que se repiten en distintos escenarios internacionales y que numerosos dominicanos han escuchado de boca de colegas, amigos y profesionales extranjeros. Son testimonios que fortalecen nuestro sentido de pertenencia y nos recuerdan que la mejor promoción de una institución no siempre proviene de su publicidad, sino del comportamiento y las realizaciones de quienes se formaron en sus aulas.
Cada egresado de la UASD que actúa con ética, profesionalismo y compromiso social hace ondear la bandera dominicana con dignidad. Cada éxito alcanzado en cualquier rincón del mundo proyecta la imagen de una universidad que continúa formando ciudadanos capaces de transformar positivamente su entorno.
Por eso, como uasdiano, no puedo sino sentir un profundo orgullo y expresar mi gratitud a nuestra Primada de América. Gracias por abrir oportunidades, por formar generaciones de profesionales y por demostrar, dentro y fuera de nuestras fronteras, que la educación sigue siendo la herramienta más poderosa para construir una mejor sociedad.
Cuando nos acercamos al histórico camino hacia los 500 años de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, el 28 de octubre de 2038, el mayor anhelo es verla continuar superándose a sí misma, fortaleciendo su excelencia académica, ampliando su liderazgo y consolidándose como una de las instituciones que mejor representan la inteligencia, el talento y los valores de la República Dominicana ante el mundo.
Porque dondequiera que exista un egresado de la UASD comprometido con la excelencia, allí también estará presente la mejor imagen de nuestra nación.
El autor
Sauris Ramírez es catedrático universitario, periodista, escritor y compositor dominicano. Egresado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), ha desarrollado una amplia trayectoria en la docencia, la comunicación, la investigación y la promoción de la cultura, convencido de que la educación constituye el principal instrumento para transformar la sociedad y proyectar lo mejor de la República Dominicana ante el mundo.


